jueves, 30 de enero de 2014

TALLER DE ESTIRAMIENTOS DE CADENAS MUSCULARES EN EL ASHRAM JARDÍN DE ALHAMA 8 FEBRERO.


Desde el Ashram Jardín de Alhama, queremos invitarte al próximo taller que estará centrado en el cuerpo, prueba a sentir la liberación de tensiones profundas a través de los Estiramientos de Cadenas Musculares. El taller será impartido por Andrés Montesinos Osteópata, monitor de ECM y profesor de Yoga.

A demás del curso, en la aportación de 12€ están incluidas la práctica de Yoga y meditación, así como la comida.

Recuerda que para asistir, es necesario que reserves tu plaza con dos días de antelación.

¡Te esperamos!

martes, 21 de enero de 2014

Taller en el Ashram jardín de alhama sobre flores de Bach el 1 de febrero de 2014


Meditación para potenciar el cerebro

DIARIO LA VANGUARDIA septiembre 2012

Meditación para potenciar el cerebro
Durante mucho tiempo la meditación se ha asociado a los yoguis y a los hippies, a posturas raras y palabras tipo oommm, pero la ciencia demuestra que meditar cambia la estructura y la función de nuestro cerebro. Se sabía que meditar relajaba, ahora se conoce que modifica el cerebro
Cristina Sáez

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¿A quién no le gustaría trabajar en una empresa como Google? En sus oficinas centrales, ubicadas en California, disponen de restaurantes, cafeterías, gimnasios, piscinas, salas de relax y masajes; pistas de tenis y de voleibol. Incluso hay salas para jugar a la consola, hacer puzles o construir un lego. La idea es que los geek encargados de seguir haciendo que Google continúe al frente de la innovación tecnológica en la red puedan tomarse una pausa cuando estén cansados o agobiados y despejarse. Así, seguro que luego rinden más y son mucho más eficientes y creativos.
De un tiempo a esta parte, además, entre la oferta de actividades que proponen a sus trabajadores, hay un curso de meditación. Se llama “Busca en tu interior. El camino inesperado para conseguir éxito, felicidad (y paz en el mundo)” y se trata de sesiones orientadas, sobre todo, a enseñar a la plantilla de este gigante de internet inteligencia emocional a través de la práctica meditativa. Desde que lo pusieron en marcha, ya han pasado más de mil trabajadores por estas clases, y hay largas listas de espera cada vez que lo ofertan, cuatro veces al año. En cada ocasión pueden participar hasta 60 personas y dura siete semanas.
En un reportaje sobre este programa de meditación, publicado hace unos meses en The New York Times, Richard Fernández, director de desarrollo ejecutivo y psicólogo de formación, afirmaba que notaba muchas diferencias en cómo llevaba a cabo su trabajo después de tomar estas clases. Aseguraba que ahora era mucho más flexible y era capaz de adaptarse mejor a las situaciones como jefe de un equipo: “Escucho más atentamente y con menos reactividad en las reuniones”, decía.
Google no es la única empresa que entrena a sus trabajadores en esta práctica oriental. También lo hace, por ejemplo, el Deutsche Bank. Se ha comprobado científicamente que meditar reporta muchos beneficios. Hasta ahora, solía asociarse con la relajación y se sabía que reducía el estrés. Pero ahora, gracias a las técnicas de imagen cerebral desarrolladas en los últimos veinte años, se ha podido empezar a demostrar que meditar tiene la capacidad de modificar la estructura del cerebro y también sus funciones.
Tan sólo media hora de meditación al día basta para aumentar la capacidad de atención y de concentración; también mejorar la memoria y el proceso de toma de decisiones. Y, quizá lo más importante, regular las emociones. Eso hace que, en un equipo, la gente se entienda, sea más empática y se lleve mejor, que esté más avenida y el grupo sea más compacto, lo que repercute positivamente en la calidad del trabajo.
Cosa seria A pesar de que durante bastante tiempo –e incluso tal vez ahora– se solía asociar la meditación con los hippies y los yoguis, y muchos eran escépticos acerca de sus beneficios, lo cierto es que esta práctica empezó a despertar el interés de algunos científicos hace casi cuarenta años. Richard Davidson, profesor de Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin-Madison, y director del Centro para la Investigación de Mentes Saludables, fue uno de los pioneros. Cuando al final de su segundo año de carrera en Harvard, en los años setenta, se fue con su mujer a India y Sri Lanka, muchos de sus compañeros y profesores pensaron que estaba loco y que iba a dar al traste su prometedor porvenir.
“El hecho de practicar la meditación era considerado casi una herejía y estudiarla era un imposible científico. […] Mis mentores en Harvard me dejaron muy claro que si quería tener una fructífera carrera científica, estudiar meditación no era el mejor lugar por el que empezar ”, recuerda Davidson, hoy un prestigioso y conocido neurocientífico, en su último libro (2012), El perfil emocional de tu cerebro (Destino). Él no cejó en su empeño. Se pasó tres meses en el Sudeste Asiático, volvió a Harvard, siguió con sus cursos y practicando meditación en secreto. Aún en la facultad, junto a Daniel Goleman, el que luego sería el popular autor del superventas Inteligencia emocional, llevó a cabo un experimento con 58 personas que tenían diversos grados de experiencia en meditación. Vieron que cuanto más habían meditado las personas, menos ansiedad padecían y, en cambio, más capacidad de atención presentaban.
Davidson no era el único científico en aquel entonces que investigaba la práctica meditativa. Jon Kabat-Zinn, un doctor en Biología Molecular del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), comenzó a meditar en 1966 y pensó en aprovechar lo que había aprendido y enseñarlo a otros. Así, en 1979, fundó el programa Mind­fulness para la reducción del estrés, en la Universidad de Massachusetts, una antigua práctica budista que Kabat-Zinn pensó que podía aplicarse para tratar a personas que sufrían de este mal. Hoy en día, esa forma secular de meditación es la más extendida en centros médicos y clínicas universitarias europeas y de América del Norte.
En 1999 se produjo un paso importante: Davidson y Kabat-Zinn midieron la actividad eléctrica de un grupo de voluntarios con electroencefalogramas, de los que previamente habían calculado los niveles de ansiedad y estrés que sentían. Luego, los participantes empezaron a seguir un curso de mindfulness. Al cabo de cuatro meses, los dos neurocientíficos comprobaron que la corteza cerebral encargada de las emociones y de una mayor o menor resistencia a la adversidad había triplicado su activación. Además, comprobaron que el sistema inmune de los participantes había mejorado. El estudio científico de aquella ancestral práctica budista comenzaba a dar frutos importantes.
Mindfulness o conciencia plena En los últimos dos años, se han publicado numerosos estudios científicos que demuestran que meditar fomenta la autoconciencia, la empatía, la memoria, la capacidad de aprendizaje y la creatividad. Una de estas investigaciones, quizá la más importante, es la que ha llevado a cabo un grupo de psiquiatras del hospital General de Massachusetts, liderados por la doctora Sara Lazar, quien afirma que si bien la práctica de la meditación se suele asociar a una sensación de tranquilidad y relajación física, se ha visto desde la medicina que también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día. Y que son esos beneficios demostrados los que están detrás de la sensación de bienestar.
Para esta investigación, Lazar y su equipo tomaron imágenes por resonancia magnética de 16 voluntarios dos semanas antes y dos después de que realizaran un programa de mindfulness de dos meses, en el que se les hacía meditar unos 27 minutos diarios. Los investigadores encontraron un aumento de la densidad de la materia gris en el hipocampo, área del cerebro esencial para el aprendizaje y la memoria, así como en estructuras relacionadas con la compasión, la introspección y la autoconciencia.
Y no sólo eso. Vieron, además, que disminuía la materia gris en la amígdala, zona encargada del miedo y del estrés, lo que abre la puerta a nuevas terapias para pacientes con graves problemas de estrés postraumático tras haber sufrido una experiencia dura, como un accidente o un atentado. Los voluntarios también habían mejorado en tareas que requerían atención y procesamiento sensorial. En las personas de mayor edad, la diferencia era más que notable, lo que sugiere que tal vez meditar pueda ayudar a frenar el proceso de reducción del córtex cerebral y el declive cognitivo, asociado a la edad.
Más atención y concentración El mindfulness o conciencia plena es una práctica milenaria que hunde sus raíces en el budismo y la filosofía zen. “No se trata de un método particular, ni tampoco de una técnica –explica Jon Kabat-Zinn en Mindfulness en la vida cotidiana (Paidós)–. Se trata de estar abierto a jugar con la posibilidad de darte cuenta de qué estás sintiendo en cada momento y no intentar sentirse diferente”. Básicamente, tiene que ver con concentrarse en una imagen, un sonido, o en la respiración propia. Aunque a simple vista parece demasiado sencillo, lo cierto es que esta práctica parece ejercitar partes del cerebro que nos ayudan a prestar atención. Por ejemplo, en diversos centros de Estados Unidos se han llevado a cabo algunos estudios en los que emplean técnicas muy sencillas de meditación con niños de cuatro años. Les ponen una piedra pequeña en la barriga y les dicen que deben concentrarse en esa piedra mientras respiran. Después de unas semanas, los pequeños mejoran su atención en clase, se concentran más y son más creativos.
“La atención es la clave para aprender y la meditación te ayuda a regularla”, afirma Richard Davidson, director del Laboratorio de Neurociencias afectivas de la Universidad de Wiscosin. Pero ¿en qué consiste exactamente meditar? Constanza González, psicóloga clínica (Sentit.es), explica que meditar es “un espacio para poder detenerse y darse cuenta de lo que está pasando en nuestro interior. Una vez te detienes, puedes observar con qué actitud vives lo que estás viviendo y te permite tomar decisiones respecto a muchas cosas. Es, simplemente, el ejercicio de estar presente, de observar, sin juicios”, razona.Y pone un ejemplo a modo de metáfora: “Imaginemos a una persona que trabaja en el campo, realiza mucho trabajo físico. Al llegar a casa, se detiene, se sienta en el sofá y descansa. Meditar es parecido a eso. Es no pensar en lo que tienes que hacer, en lo que has hecho, en lo que dijiste, en lo que te dijeron. Es, simplemente, estar presente viendo qué sucede aquí y ahora”. Un ejercicio muy sencillo consiste en prestar atención a la propia respiración. El estar concentrados en inspirar y expirar nos genera calma, sosiego y nos permite descansar, porque dejamos de darle vueltas a aquellas cosas que nos preocupan para prestar únicamente atención a la respiración. Y este ejercicio tan simple puede potenciar nuestra creatividad, puesto que cuando estamos obcecados con algo, no podemos abandonar el lugar en que estamos y cambiar de perspectiva para ver las cosas de otra forma. “La meditación –destaca la psicóloga Constanza González– nos permite abrir el espacio necesario para ver con claridad”.
Silencio en medio del zumbido “A lo largo de toda mi vida he tenido como un zumbido en la cabeza. La práctica meditativa ha hecho que en tan sólo unas cinco semanas se haya empezado a crear un silencio en mi interior. Ahora noto quietud, tranquilidad, y eso me da mucha perspectiva y me permite estar mucho más sosegado”, explica Vicenç Castellano, el que fuera el popular presentador del espacio televisivo Ajuste de cuentas, y hoy en día al frente de Traders International, un programa on line para aprender a invertir en bolsa y convertirse en trader profesional.
Hace un año que este experto en economía practica meditación de manera regular entre una hora y una hora y media. “Se trata de aquietar la mente, observando los pensamientos, sin quedarte atrapado en el proceso del propio pensamiento. Es observar el propio proceso de pensar”, añade. Para Castellano, la meditación es, además, su arma secreta para ser más creativo en su trabajo y no dejarse secuestrar por las emociones en su vida diaria. En lugar de reaccionar, su opción es actuar. “Como estás mucho más sereno y estás centrado, las ideas fluyen”, considera. “Los pensamientos son como una línea de puntos seguidos que bombardean continuamente a la mente muy rápido. Pero si te quedas observando los pensamientos que vienen y van, puedes alejarte de ellos. Y llega un momento en que el bombardeo empieza a disminuir y te das cuenta de que entre pensamiento y pensamiento hay algo mágico: un espacio de consciencia“.
Otros beneficios Andrés Martín Asuero (Andresmartin.org) es uno de los principales expertos que hay en España en mindfulness y en terapias de reducción del estrés y del dolor, y se formó junto a John Kabat-Zinn. Lleva décadas estudiando, practicando y enseñando esta tradición y cuenta que el sosiego, la creatividad y el ser capaces de actuar y no de reaccionar, son tan sólo algunos de los efectos positivos que produce meditar. También, asegura, disminuye el nivel de cortisol en sangre y eso, a su vez, disminuye el estrés. El cortisol es una hormona neurotóxica capaz de arrasar las terminaciones neuronales y disminuir así la capacidad de memorizar y de aprender.
Además, en un trabajo llevado a cabo con la Universidad del País Vasco y el Colegio de Médicos de Bizkaia, ha demostrado que meditar baja la tensión arterial y mejora el sistema inmune. “El cortisol afecta a nuestras defensas, de manera que si conseguimos reducir el nivel de esta hormona tóxica, también mejoramos nuestras defensas naturales contra las enfermedades”, dice Martín, autor del libro Con rumbo propio (Plataforma).
Meditar también beneficia nuestra capacidad empática. Al ser capaces de calmar la mente, podemos estar en contacto con nosotros mismos y al mismo tiempo con los demás, como demostró un experimento emprendido por Andrés Martín con 84 profesionales del ámbito de la salud en Barcelona. Entrenó a médicos y enfermeras durante un año en mindfulness y al acabar el programa estos afirmaban sentirse menos irascibles y ansiosos; consiguieron reducir el estrés que sentían y, sobre todo, aumentaron los sentimientos de empatía y compasión, esenciales para tratar con los enfermos. “En un centro hospitalario siempre se producen situaciones de estrés –relata Toni Prats, jefe del servicio de anestesiología, reanimación y terapéutica del dolor del hospital Asepeyo de Sant Cugat (Barcelona)–. El nivel de exigencia es alto, hay situaciones de nervios y a veces la gente pierde los papeles”. Hace dos años, Prats, que es también instructor en mindfulness, empezó a explicarle a sus compañeros del hospital qué era aquello de meditar y los invitó a participar en un curso. Para su sorpresa, el éxito de la convocatoria fue rotundo y desde entonces, repite cada cierto tiempo este entrenamiento.
“Meditar hace que entres en la habitación de un paciente prestando plena atención a aquella persona, sin estar pensando en el otro que acabas de dejar en la habitación contigua o en la operación que tienes luego. Con entrenamiento, somos capaces de percatarnos de que, tal vez, lo que le sucede a ese paciente es que tiene miedo, que está ansioso ante una posible intervención. Entonces podemos conectar con esa persona”, cuenta Prats. El año pasado, este médico anestesista que practica meditación desde hace años cada día y que es ahora también instructor, puso en marcha un programa piloto en el hospital. Se trataba de un curso de tres semanas dirigido a familiares de pacientes con daño cerebral, para ayudarlos a sobrellevar la situación a que debían enfrentarse. Y los resultados fueron muy positivos. También Kabat-Zinn llevó la meditación a los hospitales; entrenó a pacientes que debían operarse y que presentaban un nivel de ansiedad y angustia elevado en prácticas meditativas, y así consiguió aliviarlos.
Aunque, lo que de verdad es importante, señala la psicóloga clínica Constanza González, no es tanto lo que sucede cuando uno medita, sino después, justo cuando retomamos nuestra vida y empezamos a resolver y a encarar las cosas desde esa perspectiva. Se trata de detenernos para poder actuar y no dejarnos llevar por la inercia que, a menudo, nos hace sufrir. Meditar para cambiar nuestro cerebro y cómo funciona, y entonces, así, cambiar nuestra vida. 



miércoles, 15 de enero de 2014

Meditar mejor que una pastilla

DIARIO EL MUNDO  12 ENERO 2014

Meditar mejor que una pastilla
La meditación puede ser incluso mejor que los fármacos para atajar la depresión.  El maestro de yoga nos cuenta su experiencia sanadora

El experto en yoga, Ramiro Calle, asegura haberse ayudado de la meditación cuando casi muere. RAMIRO CALLE (FOTO)

Actualizado: 12/01/2014 13:43 horas

La meditación es un método milenario para el entrenamiento metódico de la atención y el desarrollo de la mente, que actualiza potenciales mentales como la voluntad, el sosiego, el contento interior, la ecuanimidad y la lucidez. Ayuda a transformar actitudes y hábitos mentales nocivos en positivos y a superar emociones negativas y estados de ánimo como la ansiedad, la depresión, la abulia, el estrés, la angustia y tantos otros.

Cada día es mucho mayor el número de personas que emprenden la práctica de la meditación y sus técnicas se están llevando a todos los ámbitos, incluídas las empresas y hasta las cárceles. Está compuesta por ejercicios, muy verificados a lo largo de siglos, y que estimulan la concentración, sedan el sistema nervioso, fortalecen el ánimo y tranquilizan. Tambien cada día en mayor número los médicos recomiendan realizarla o ellos mismos la practican.
Sólo media hora al día puede aliviar la depresión tanto como una pastilla, concluye el doctor Madhav Goyal, de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EEUU), en un estudio en el que se participaron 3.500 personas. «Mucha gente piensa que la meditación significa sentarse y no hacer nada. Pero no es cierto. Alivia tanto algunos síntomas de la ansiedad y de la depresión como lo harían, según otros estudios, los antidepresivos», explicaba Goyal al Daily Mail, recientemente. «La gente, de hecho, se siente más feliz».

En los más de 40 años que llevo impartiendo clases de yoga y meditación, ha habido un notable número de médicos en mis talleres. Y, por supuesto, desde hace años se están haciendo toda suerte de investigaciones en numerosas universidadesque evidencian hasta qué punto la práctica asidua de la meditación (aunque sea sólo media hora al día) favorece al ser humano y le permite incluso en determinadas dolencias (sobre todo las psíquicas y psicosomáticas) disminuir la medicación o incluso prescindir de ella, obviamente, con la supervisión del especialista.

Alcohólicos, atletas...
El doctor Nuñez Mille, hace muchos años ya, me enviaba un buen número de sus pacientes e incluso una mujer que llegó a tomar, por trastornos psíquicos, hasta 23 pastillas diarias, pudo al final prescindir de la medicación. Yo mismo, hace ya más de tres décadas, me sometí como «ratón de Indias» a un buen número de pruebas médico-yóguicas con diversos especialistas.

A lo largo de estos años he aplicado la meditación a buen número de enfermos de cáncer, adictos, alcohólicos, deportistas de élite, destacados empresarios, personas que padecían de insomnio o de melancolía, fobias o ansiedad. Tras mi gravísima enfermedad (debida a una bacteria altamente agresiva y lesiva cogida en Oriente y que me puso durante semanas al borde de la muerte), yo mismo encontré una ayuda muy destacada en la práctica de la meditación.

La meditación siempre se ha asociado con sosiego y bienestar, pero nació no sólo como una herramienta preventiva, terapéutica o recuperativa, sino como un método de liberación mental y espiritual. En esta línea trabaja el doctor Allan Goroll, docente de la Universidad americana de Harvard. Para él, «contrariamente a quienes opinan que la meditación no produce grandes beneficios, lo cierto es que esta práctica contribuye a mejorar mucho la salud mental de las personas que siguen tratamientos farmacológicos».
En esta última década, sobre todo, la clase científica se ha interesando por sus efectos y alcance, hasta tal grado que el número de investigaciones y estudios que se han efectuado resulta apabullante. También se ha puesto de manifiesto hasta qué punto la meditación ayuda a los diabéticos, pacientes con determinados tipos de asma o hipertensos. Favorece, desde luego, la neuroplasticidad.

En mi obra Yoga, una medicina natural se recogen los trabajos de un gran número de médicos de distintas especialidades, tanto españoles como indios, y ellos mismos practicantes de meditación. En cualquier caso, las personas que se medicanjamás deben reducir la medicación sin la rigurosa supervisión de su médico.

Y una vez más recordar que, como en cualquier disciplina, la clave del éxito es la práctica asidua. O dicho de otra manera: la meditación nos enseña a meditar. Podríamos concluir diciendo que si disponemos de una valiosísima herramienta que puede favorecer en grado sumo al ser humano y no tiene contraindicaciones, ¿por qué no abrirle todas las puertas?

miércoles, 8 de enero de 2014

La meditación puede reducir los síntomas de la ansiedad y la depresión

MATERIA Enero 2014 www.esmateria.com
Materia - revista digital de periodismo científico 
La meditación puede reducir los síntomas de la ansiedad y la depresión
Daniel Mediavilla 06/01/2014
Una revisión de estudios sugiere que un tipo de meditación puede ser tan efectivo para tratar algunos tipos de depresión como los fármacos, aunque los efectos son pequeños o moderados
La meditación puede servir como tratamiento para la depresión o la ansiedad. Es la conclusión alcanzada por el investigador Madhav Goyal, de la Universidad Johns Hopkins (EEUU), después de revisar 47 estudios que incluyeron a 3.515 personas. Aunque los efectos son pequeños o moderados, Goyal explica que “estos pequeños efectos son “comparables con los que se pueden esperar de los antidepresivos”, pero “sin las toxicidades asociadas”.  El investigador, que publica sus conclusiones en la revista JAMA Internal Medicine, considera que, aunque por ahora la meditación no se incluye entre los tratamientos habituales para este tipo de dolencias, los médicos deberían saber más sobre sus efectos para la salud mental.
En el estudio también se trató de limitar el efecto de lo que sería algo similar al placebo. En principio, es más probable que una persona que tiene experiencia previa con la meditación se apunte a programas que empleen estas técnicas y perciba beneficios subjetivos. Además, se mencionan algunas limitaciones, como la de que este tipo de tratamientos solo ha tenido efectos sobre las versiones menos extremas de las enfermedades.
No se hallaron pruebas de que la meditación produzca mejoras en el estrés o en la calidad de vida.
El tipo de meditación que tuvo efectividad en los ensayos revisados es una técnica budista que se llama de conciencia plena, que tiene como objetivo centrar la atención en el momento presente y se practica entre 30 y 40 minutos al día. En el análisis se explica que, para poder introducir dentro de los tratamientos la meditación sería necesario educar a los pacientes para que supiesen practicarla de una forma adecuada. En cualquier caso, Goyal y su equipo aseguran que los médicos “deberían estar preparados para hablar con sus pacientes sobre el papel que la meditación podría tener en afrontar el estrés psicológico”.
Por otro lado, no se encontró que otros tipos de meditación como los mantras tuviesen efectos, y tampoco se hallaron pruebas de que la meditación produzca mejoras en el estrés o en la calidad de vida, y lo mismo sucedió con el estado de ánimo, el uso de drogas o los hábitos alimenticios.
Daniel Mediavilla – Ha publicado sobre ciencia en ABC y en Público. También fue asesor del secretario de Estado de Investigación.

Los efectos saludables de la meditación zen

Diario ABC  mayo 2013

Los efectos saludables de la meditación zen
Mejora la coordinación entre las neuronas y altera los circuitos cerebrales, según un estudio español
ABC/Agencias - 4 de mayo de 2013 16:26

Las personas que practican la meditación gozan de mejor salud y bienestar, según un estudio de resonancia magnética cerebral en el que se ha comparado a diez personas de un monasterio budista con otras diez sanas. El estudio, publicado recientemente en la revista científica «Plos One», ha sido realizado por Nicolás Fayed, jefe de servicio de diagnóstico por imagen de Hospital Quirón Zaragoza; Yolanda López del Hoyo, del departamento de sociología y psicología de la Universidad zaragozana, y Javier García-Campayo, de psiquiatría del Hospital Miguel Servet, también de la capital aragonesa.

Los resultados se han obtenido de estudios funcionales de resonancia magnética cerebral, comparando diez meditadores zen de un monasterio budista y otras diez personas sanas, ha informado el Hospital Quirón en un comunicado.

Durante la meditación tienen lugar cambios funcionales (aumento de la plasticidad cerebral), que pueden mejorar la coordinación entre las conexiones de los circuitos cerebrales, y químicos (disminución de la actividad metabólica neuronal y aumento de la inmunidad), que afectan a la estructura psicológica del cerebro.

Los autores han llegado a la conclusión de que la meditación mejora la coordinación entre las neuronas y altera los circuitos cerebrales, lo que puede inducir a cambios permanentes y positivos, influyendo de manera positiva en la salud y el bienestar. Por lo que esta práctica puede ser de gran ayuda en aquellas enfermedades que producen alteración en la atención, depresión, ansiedad, conducta o estrés.

Este estudio ha sido realizado con técnicas de resonancia magnética que permiten medir las sustancias químicas e interconexiones neuronales y, por lo tanto, los cambios cerebrales que se producen en meditadores zen, ha agregado las mismas fuentes.
En el mismo, los doctores compararon los cerebros de diez meditadores de un monasterio budista, quienes contaban con una media de 191 meses y por lo menos una hora diaria de meditación, y otras diez personas sanas que no la practicaban, pertenecientes al equipo del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

Contra el dolor crónico y la depresión
«Tal y como muestran este y otros estudios de investigación, hay una clara relación entre nuestras neuronas y las emociones», ha señalado Fayed, quien ha dicho que otros trabajos en pacientes con estrés han demostrado cambios cerebrales en tan sólo ocho semanas después de comenzar la meditación.

Mientras que García-Campayo ha comentado que «estos datos confirman las bases biológicas de la eficacia de la meditación en el tratamiento coadyuvante de diferentes enfermedades como dolor crónico o depresión, entre otras».
Para el estudio, se facilitaron cuestionarios de ansiedad, depresión, deterioro cognitivo y atención a los dos grupos de personas, a los que se les realizó una resonancia magnética cerebral con estudios de espectroscopia y de tensor-difusión, que son utilizados para observar la integridad y conectividad de la sustancia blanca o cables que conectan las neuronas. Al comparar ambos grupos, los meditadores mostraron una significativa disminución de la ansiedad y depresión, así como aumento muy importante de la atención con respecto a los controles.

También se observó un aumento significativo de la conectividad o plasticidad cerebral a nivel de las fibras de la sustancia blanca, que conectan las estructuras profundas como el tálamo con la corteza parietal superior izquierda (parte del celebro que controla la consciencia de uno mismo).


Cómo practicar meditación Zen

La meditación zen, conocida como Zazen, ha sido practicada por los budistas zen por cientos de años como una forma de olvidarse de sí mismos, y así abrir la mente a la unidad del universo y conseguir la iluminación. Su práctica e influencia se ha difundido, y en la actualidad muchas personas que no son budistas zen utilizan el Zazen para alcanzar tranquilidad y dar un respiro del estrés de sus vidas diarias.
Es recomendable ambiente tranquilo. Se suele emplear un apoyo para sentarse sobre el suelo (Almohada pequeña conocida como zafu). Las personas que no estén cómodas en esta postura pueden sentarse sobre banqueta e incluso una silla.

TÉCNICA SENCILLA DE INTRODUCCIÓN A LA PRÁCTICA DEL ZAZEN:

Utiliza indumentaria suelta y no restrictiva. Coloca tu zafu en el piso. Siéntate, permitiendo que tus rodillas toquen el piso. Existen una variedad de posiciones para sentarse que puedes aprender. Elige la que sea más cómoda para ti permitiendo una completa estabilidad corporal. Mantén tu espalda derecha. Esto es esencial, ya que permite la máxima funcionalidad del diafragma. Dobla tus manos en la posición "mudra cósmico". Mantén tu boca cerrada, y presiona tu lengua suavemente contra tu paleta. Esto reducirá tu necesidad de tragar.  Respira de manera profunda y rítmica.  Centra la gravedad de tu cuerpo a 4 o 5 cm debajo de tu ombligo. Mueve tu cuerpo en círculos hasta mantener tu gravedad centrada. Normaliza la respiración con un ritmo suave y profundo. Deja que cualquier pensamiento que venga a tu mente siga su curso. A medida que pase el tiempo, los pensamientos externos se entrometerán en tu meditación zen menos y menos. Practica, practica, practica. Con el tiempo, tu conciencia se profundizará y comenzarás a experimentar los beneficios físicos y psicológicos del Zazen.